Barato, indestructible y prácticamente imposible de hacer mal. Dos recetas que funcionan, la diferencia entre método normal e invertido, y por qué no hace espresso aunque lo parezca.
Qué es
Un cilindro de plástico con un émbolo, inventado en 2005 por Alan Adler — ingeniero de Stanford, y antes de esto conocido por diseñar el frisbee Aerobie. Cuesta unos 35 €, no lleva electrónica, no se rompe si se cae y cabe en cualquier hueco de una maleta.
Combina inmersión, como la prensa francesa, con un empuje final a presión. Esa mezcla lo hace muy tolerante: es difícil sacar una taza francamente mala.
No hace espresso
Se lee constantemente y conviene aclararlo. La presión que puedes ejercer con el brazo ronda 1 o 2 bares; un espresso necesita unos 9. Lo que sale del AeroPress es un café concentrado, más cercano a una moka fuerte que a un espresso, y sin crema real.
Sirve perfectamente como base para un café con leche, pero no esperes una crema como la de una máquina de portafiltro.
Método normal frente a invertido
Normal: el cilindro apoyado sobre la taza, filtro abajo. Sencillo, pero empieza a gotear en cuanto echas el agua, así que el tiempo de infusión no es exacto.
Invertido: se monta del revés, con el émbolo abajo haciendo de fondo, se infusiona el tiempo que quieras y luego se voltea sobre la taza para presionar. Control total del tiempo, a cambio de un momento de volteo que conviene hacer sobre el fregadero las primeras veces.
Para empezar, el normal va bien. Si te enganchas, acabarás en el invertido.
Dos recetas que funcionan
Suave y equilibrada (taza normal)
- 15 g de café, molienda media, como para filtro.
- 230 g de agua a 90 °C.
- Remueve 10 segundos, infusiona 1 minuto 30.
- Presiona despacio, en unos 30 segundos.
Concentrada (para alargar con agua o leche)
- 18 g de café, molienda media-fina.
- 100 g de agua a 88 °C.
- Infusiona 1 minuto, presiona en 20 segundos.
- Alarga después con 100-150 g de agua caliente.
Presiona siempre con calma. Si notas mucha resistencia, la molienda es demasiado fina: afloja un punto en el siguiente.
Papel o metal
El filtro de papel que trae de serie da una taza limpia y sin posos, retiene los aceites y se puede enjuagar y reutilizar varias veces.
Los filtros metálicos, que se compran aparte, dejan pasar aceites y algún fino: más cuerpo, algo menos de limpieza. Para viajar tienen la ventaja evidente de no tener que llevar recambios.
Por qué es el mejor método de viaje
No se rompe, pesa poco, se limpia en diez segundos — se expulsa la pastilla de café de un empujón y se aclara — y solo necesita agua caliente, que se consigue en cualquier hotel, camping o cocina prestada.
Lo que sí conviene llevar es café ya molido en una bolsa hermética, o un molinillo manual, que ocupa poco y marca una diferencia grande.
El campeonato mundial
Existe un World AeroPress Championship desde 2008, lo que dice bastante de cuánto se lo toma en serio la comunidad cafetera. Lo interesante es que las recetas ganadoras suelen ser heterodoxas: temperaturas bajas, ratios raros, tiempos de infusión larguísimos o de veinte segundos.
La lectura práctica es que aquí hay mucho margen para experimentar sin miedo. Es probablemente el método donde más se aprende trasteando.
Qué café usar
Acepta casi cualquier cosa, que es parte de su gracia. Con tuestes claros y orígenes únicos saca notas frutales limpias; con tuestes medios, tazas dulces y con cuerpo.
Si en casa quieres más control y una taza más definida, el paso natural es el V60; si prefieres cuerpo y menos atención, la prensa francesa. Café recién tostado para llevar, en la tienda.


