Etiopía es el país con mayor biodiversidad de café salvaje del mundo. Sus variedades únicas, cultivadas durante siglos, producen perfiles aromáticos sin igual.
La tierra donde nació el café
Si Colombia es el rey del café de mercado, Etiopía es el alma del café mundial. Es el único lugar del planeta donde el café crece de forma salvaje, sin necesidad de cultivo. Las variedades de café etíope son miles, la mayoría todavía sin catalogar por la ciencia.
Las regiones cafeteras etíopes
Las más reconocidas internacionalmente son Yirgacheffe, Sidamo y Harrar. Yirgacheffe produce quizás el café más floral del mundo, con notas de jazmín, bergamota y limón que sorprenden a quienes los prueban por primera vez. Harrar es conocido por su proceso natural y sus notas de arándano y vino.
Proceso natural vs lavado
En Etiopía conviven los dos principales métodos de procesado: el lavado (washed), que produce cafés más limpios y ácidos, y el natural (natural process), donde el grano seca dentro de la cereza, lo que produce notas afrutadas más intensas. Los cafés naturales etíopes son algunos de los más complejos del mundo.
El ceremonial del café etíope
En Etiopía el café no es solo una bebida: es un ritual social que puede durar horas. La ceremonia tradicional incluye tostar los granos en vivo, molerlos en mortero y servirlos en tres rondas sucesivas. Es la forma más antigua de apreciar el café que existe.
