Ciencia del café

El descafeinado: procesos, métodos y diferencias de sabor

Café descafeinado Siglo de Oro proceso natural sin solventes

El descafeinado dejó de ser malo hace años, pero arrastra la fama. Cómo se le quita la cafeína a un grano, qué significa realmente "natural" en la etiqueta y por qué nunca llega a cero.

Por qué arrastra mala fama

Durante décadas el descafeinado fue malo de verdad. Los procesos eran agresivos, se aplicaban a café de baja calidad — no tenía sentido gastar un buen grano en algo que iba a salir plano — y el resultado justificaba el prejuicio.

Eso ha cambiado bastante. Los métodos actuales conservan mucho mejor los aromas, y hay tostadores que descafeínan cafés de especialidad. Pero la reputación tarda más en cambiar que la tecnología.

Se descafeína en verde, antes de tostar

Un punto que aclara todo lo demás: la cafeína se extrae del grano verde, no del tostado. Se hidrata el grano para que la cafeína se vuelva accesible, se extrae, y después se seca y se envía al tostador como cualquier otro café.

De ahí viene el reto: hay que sacar una sola molécula sin arrastrar los cientos de compuestos que dan sabor. Ninguna técnica lo consigue del todo, y en esa diferencia se juega la calidad del descafeinado.

Los cuatro métodos

Con solventes (cloruro de metileno o acetato de etilo)

El más extendido industrialmente. El grano se trata con un solvente que se une selectivamente a la cafeína, y después se evapora. Es eficaz y barato.

Sobre la seguridad: los residuos que quedan están muy por debajo de los límites legales y además el solvente se evapora a temperaturas muy inferiores a las del tueste. El problema real no es sanitario, es de sabor: es el método que más aromas se lleva por delante.

Swiss Water

Solo agua y carbón activo. Se extrae todo lo soluble del grano, se pasa el líquido por filtros de carbón que retienen la cafeína, y ese líquido — ya sin cafeína pero cargado de sabor — se devuelve al grano, de forma que solo se pierde la cafeína.

Sin solventes y con muy buena conservación aromática. Es el estándar del descafeinado de especialidad, y también el más caro.

CO₂ supercrítico

Dióxido de carbono a alta presión, en un estado entre líquido y gas, que actúa de forma muy selectiva sobre la cafeína. Conserva excelentemente el aroma, pero requiere una instalación muy costosa, así que se usa sobre todo en grandes volúmenes.

Caña de azúcar (acetato de etilo natural)

Muy habitual en Colombia y el que se suele etiquetar como "descafeinado natural". Utiliza acetato de etilo obtenido por fermentación de melaza de caña, en lugar de sintetizarlo químicamente.

Conviene entender la etiqueta: químicamente es un solvente, solo que de origen natural en vez de sintético. Es un buen método, que da descafeinados dulces y suaves, pero "natural" aquí se refiere a la procedencia del acetato, no a que el proceso se haga sin nada.

Si te venden un descafeinado como "natural" y quieres saber qué significa exactamente, la pregunta útil es: ¿Swiss Water, CO₂ o caña de azúcar? Las tres son buenas, pero no son lo mismo.

Nunca llega a cero

La normativa europea exige que un descafeinado tenga como máximo un 0,1 % de cafeína en el grano tostado. En la práctica se elimina entre el 97 % y el 99,9 %, lo que deja entre 2 y 5 mg por taza frente a los 60-150 mg de un café normal.

Es una cantidad irrelevante para casi todo el mundo, pero no es exactamente cero — conviene saberlo si la restricción es médica y estricta.

Por qué sabe distinto (y cómo prepararlo)

Aquí hay algo que casi nadie cuenta y que explica bastantes descafeinados mediocres: el grano descafeinado se comporta distinto en el tueste.

El proceso lo deja más poroso y frágil, y hace que oscurezca antes. Un tostador que aplique la misma curva que a un café normal se pasa de tueste sin darse cuenta, y de ahí sale ese punto quemado que mucha gente asocia al descafeinado.

En casa la consecuencia práctica es que conviene usar agua algo más fría, sobre 88-91 °C, y no alargar la extracción. Se sobreextrae con más facilidad que un café con cafeína.

Cuándo tiene sentido

Para tomar café por la tarde o de noche sin comprometer el sueño; en embarazo y lactancia, donde el límite es de 200 mg diarios; para quien tiene ansiedad, palpitaciones o reflujo; y sencillamente para el tercer o cuarto café del día, cuando lo que apetece es el ritual y no otro golpe de cafeína.

Tenemos descafeinado en grano, molido y en cápsulas, en la tienda. Si además buscas una taza poco agresiva, mira café suave. Para entender cuánta cafeína llevan el resto de opciones, está el artículo sobre cafeína, y para ajustar la preparación, la guía sobre el tueste.

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